Educar con las avionetas del narcotráfico

Un instituto de Sevilla imparte estudios sobre aeronáutica con helicópteros incautados del narcotráfico.

Dos alumnos inspeccionan uno de los helicópteros incautados a los narcotraficantes.
Dos alumnos inspeccionan uno de los helicópteros incautados a los narcotraficantes. 

Para aumentar la capacidad de carga del helicóptero, los narcotraficantes habían quitado los asientos traseros de la cabina y habían colocado dos cestas metálicas a ambos lados. 

Estaba preparado para llevar de Marruecos a la Península más de 600 kilogramos de hachís, pero algo no salió como esperaban. La Guardia Civil logró interceptar la aeronave, que levantó las sospechas de los agentes al volar a muy baja altura y sin ningún tipo de luces. Los traficantes fueron sorprendidos cuando estaban a punto de descargar la mercancía en una finca ubicada en el Parque Natural de los Alcornocales (Cádiz). Dos años después de esta operación, que se saldó con 20 detenidos, las tripas de este helicóptero francés Alouette II sirven para formar en aeronáutica a decenas de jóvenes en el Instituto Tecnológico Superior ADA-ITS en Sevilla a través de dos ciclos formativos de grado superior.


El patio de este centro educativo bien podría ser una pista más del aeropuerto de la capital andaluza, situado a unos tres kilómetros. Avionetas y helicópteros se suceden mientras varios grupos de jóvenes, con uniforme azul y tablet en mano, se preparan para inspeccionarlos. Las once aeronaves que desmontarán, arreglarán y mantendrán en sus dos años de estudio fueron requisadas en diferentes operaciones contra el narcotráfico y cedidas a este instituto tras un acuerdo con la Audiencia Nacional en 2012. Desde el curso siguiente, el centro sevillano prepara cada año a 150 alumnos como técnicos superiores de mantenimiento tanto aeronáutico como de aviónica
“La mayoría de las aeronaves fue incautada en las provincias de Sevilla y Cádiz, en el último caso, principalmente por la zona de Medina Sidonia, alguna también en la Serranía de Ronda”, explica el responsable del instituto, Javier Fernández, quien recuerda que la primera en aterrizar en el centro fue un ultraligero sin motor. Los aparatos son cedidos por orden judicial en régimen de depósito. “Mantenemos las aeronaves a punto, como si fueran a volar al día siguiente, mejor que en cualquier depósito judicial, donde pueden deteriorase, perder la parte técnica,… Aquí los chavales las tienen en perfecto estado, aunque no vayan a volar nunca”, añade. A lo largo del curso, los estudiantes realizan las tareas de mantenimiento preventivo, engrases, limpieza, verificaciones,… Incluso, ahora trabajan en el desarrollo de un simulador de vuelo de un Boeing 737.
Trabajar día tras día con este tipo de aparatos, para el responsable de este centro concertado, encierra una doble función educativa. “Tienen en sus manos un material de primer nivel, que el día anterior estaba volando, para poder aprender de manera práctica. Pero también les enseña que el tío que estaba traficando con droga está en la cárcel, les está diciendo que la droga no tiene un final feliz, es un mensaje muy directo y que les llega. Lo que ha servido para delinquir está sirviendo ahora para educar”, apunta Fernández. “Soy de Algeciras y desde siempre he visto volar este tipo de helicópteros por la zona, quién me iba a decir que ahora me formaría gracias a ellos”, explica Ángel Jiménez, de 21 años y alumnos de primero de Aeromecánica. “Empecé bachillerato porque mis padres me insistieron, pero no me gustaba, repetí curso,… Tenía claro que quería estudiar algo como esto”, añade. El perfil de los estudiantes de este centro, explica Fernández, es muy variopinto: desde universitarios que se han reciclado hasta alumnos con situaciones complejas. “Procedentes de familias desestructuradas, con problemas económicos, que se veían socialmente como casos perdidos,…”, enumera.
Un grupo de estudiantes repara una avioneta.
Un grupo de estudiantes repara una avioneta. 

De las 11 aeronaves cedidas, según explica el responsable técnico del grado superior de Aeromecánica, José Antonio Rodríguez, cinco están completas. “Funcionan sin problema, se podrían volar mañana”, aclara. Entre los aparatos, se encuentran helicópteros militares alemanes Bolkow 105. “Son aeronaves que el ejército dio de baja y pasarían, suponemos, a chatarrería o a una venta de segunda mano para hacerlo chatarra, lo que llamamos escrapearlo, dañarlo para que no funcione. Pero se ve que de alguna forma se vendieron a un tercer país, como pudo ser Bulgaria o Rumanía. Allí, serían comprados por los narcos y llevados a un centro de mantenimiento para que los condicionaran para volar”, señala el profesor, quien añade que estos helicópteros también fueron usados en los años ochenta por las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra español.

Pero no siempre las aeronaves se quedan en el centro. “Hace poco se llevaron una de ellas. Se celebró el juicio y tuvimos que devolvérsela a la compañía a la que los narcos se la alquilaron. Estuvo aquí dos años y medio, se la llevaron mejor que llegó. No quiso donarla”, recuerda Rodríguez. “Es raro que las aeronaves lleguen en tan buen estado como han llegado las dos últimas, normalmente, a los narcos lo único que le importa es que vuelen, lleguen al sitio para cargar la droga y regresen. Cuando ya no les sirven, se deshacen de ellas para no dejar rastro”, añade Fernández. Como ocurrió en la operación en la que fue incautado el helicóptero francés Alouette II. Los agentes localizaron otro enterrado a varios metros de profundidad en una finca de Alcalá de los Gazules (Cádiz). En este caso, el aparato no ha podido redimirse de su pasado.

No hay comentarios