El joyero que atracaba a joyeros

La Guardia Civil desarticula dos grupos especializados en la sustracción de objetos de oro y piedras preciosas comandados por un sexagenario representante de joyas.

Imagen de uno de los arrestados por la Guardia Civil en la Operación Petunia.
Imagen de uno de los arrestados por la Guardia Civil en la Operación Petunia. 

Todos eran conocidos atracadores con antecedentes. 

Todos, menos uno. La Guardia Civil ha detenido en las últimas semanas en la Operación Petunia a los 11 presuntos integrantes de dos grupos itinerantes de delincuentes especializados en el robo de joyas que tenían como presunto cabecilla a Félix G. G., un sexagenario madrileño que trabajaba, precisamente, como representante de joyas. En los últimos seis meses, las dos células comandadas por este habían conseguido un botín de más de 2,5 millones de euros mediante el atraco a joyerías por el sistema del butrón (practicar un agujero en un establecimiento colindante para acceder a su interior) o sustrayendo pistola en mano los muestrarios de oro y piedras preciosos que portaban representantes del gremio. En todos los casos, el supuestamente personaje clave era el joyero sexagenario, quien se aprovechaba del trato que mantenía con las víctimas para recopilar la información que luego facilitaba a los grupos. En algunos casos, incluso, asistió desde un discreto segundo plano al atraco, según detallan fuentes de la Guardia Civil.


La Operación Petunia -bautizada así por los motivos florales de algunas de las joyas sustraídas- arrancó el pasado octubre en La Bañeza (León). Entonces, un representante de joyería que recorría la provincia para ofrecer su muestrario fue asaltado en el aparcamiento de una estación de servicio de manera violenta por encapuchados que cruzaron un automóvil para cortarle el paso y al que intimidaron con armas de fuego. En aquel golpe, el grupo se hizo con un botín de 800.000 euros en oro y joyas preciosas. Los detalles de aquel hecho dirigieron la investigación desde un primer momento hacia Madrid, ciudad en la que había sido robado el día anterior el vehículo utilizado en el atraco.
Las pesquisas permitieron conocer que el grupo estaba conformado por dos células independientes formadas por una decena de personas que, si bien se conocían ya que todos vivían en los mismos barrios del sureste de la capital, actuaban de modo totalmente independiente sin conocer cada grupo lo que hacía el otro. El único punto de conexión entre ambos grupos era Félix, representante de joyería de 62 años que vivía también en esa zona de la capital y que había entrado en contacto con ellos a través de su hijo y otros familiares, que tenían trato con ellos. El joyero, que atravesaba un periodo de dificultades económicas, era el encargado de ‘repartir’ los golpes y facilitar en cada caso la información necesaria para perpetrarlos y que conseguía gracias a su actividad laboral y la confianza que depositaban en él otros joyeros. Entre los datos que facilitaba estaban los horarios, el número de empleados, los sistemas de seguridad de los establecimientos y el tipo de caja fuerte. En ocasiones, incluso, ponía a disposición de los asaltantes vídeos grabados por él discretamente en los establecimientos.
Uno de los grupos centraba su actividad en el asalto mano armada de los representantes de joyería para robarles los muestrarios. Tras seguirlos gracias a la información facilitada por el joyero, los asaltaban en lugares apartados. Para ello, utilizaban vehículos de gran potencia que habían sustraído previamente y que, tras conseguir el botín, calcinaban para borrar cualquier tipo de prueba. La otra célula estaba especializada en el robo a establecimientos comerciales con el método del “butrón” y el uso de medios altamente especializados como lanzas térmicas para la apertura de las cajas fuertes. Este grupo estaba integrado por delincuentes con numerosos antecedentes por este tipo de hechos delictivos.
El primero en caer fue precisamente esta última célula, formado por seis personas. La Guardia Civil detuvo a todos sus integrantes el pasado 11 de marzo en Gijón en pleno robo, tras seguirlos desde Madrid. El arresto se produjo cuando ya habían practica un butrón en una establecimiento comercial para entrar en la joyería Canteli y habían empezado a utilizar lanzas térmicas para acceder al contenido de la caja fuerte, que en aquel momento contenía joyas valoradas en 1,2 millones de euros. No iban armados. A este grupo también se le considera responsable del asalto en marzo de empresa de hostelería de Alcorcón (Madrid), en la que se sustrajeron medios de pago por un valor superior a los 83.000 euros y más de 4.000 en efectivo. El siguiente grupo, junto al presunto cabecilla del grupo, fue arrestado un mes después en Madrid.

Durante los registros, la Guardia Civil intervino dos armas de fuego con gran cantidad de munición, joyas de gran valor, más de 6.000 euros en efectivo, herramientas, vestimentas y material de transmisiones, así como otro tipo de utensilios empleados para cometer los robos. La investigación ha sido dirigida por el Juzgado de Instrucción 2 de La Bañeza, y en ella han participado agentes del Área de investigación del Puesto de la Guardia Civil de esta localidad leonesa y del Grupo de Delincuencia Organizada de la Unidad Central Operativa (UCO), con el apoyo de efectivos de las Comandancias de León, Gijón y Ciudad Real, así como de la Unidad de Seguridad Ciudadana (USECIC) de la Comandancia de Madrid.

No hay comentarios